Hasta siempre a nuestro León

Hoy se ha ido de este mundo León Ferrari, uno de los más significativos artistas del siglo XX, pensador y activista incansable, amigo y colaborador como pocos. Tuve el enorme privilegio de trabajar con León en varias ocasiones, siendo recibida en su casa y sus diversos estudios en cada una de mis visitas a Argentina. En esos espacios fascinantes, atestados de objetos imposibles e imágenes transgresoras, pude ser testigo de su labor infatigable y compartir conversaciones aderezadas de humor e ironía. En ese mundo mágico poblado de floras y faunas de plástico, de caligrafías magníficas y esculturas de santería, León reinaba agudo y jovial, siempre a la vanguardia de las ideas y los acontecimientos históricos. Los temas hacia los que inevitablemente gravitaban esas conversaciones eran la injusticia, el sufrimiento, la opresión y la violencia implícita en el dogma.

En 2004 León escribió un texto en respuesta al documentado estudio “Ante el dolor de los demás” de Susan Sontag, en el cual enumera la indiferencia de los intelectuales ante las imágenes de horror que pueblan la historia del arte, debatiendo la posición de la escritora y activista estadounidense, quien condona el sufrimiento en relación al sacrificio, una alianza intrínsecamente cristiana que según ella contrasta con la sensibilidad moderna.

Ese mismo año, su exposición retrospectiva realizada en el Centro Cultural Recoleta fue condenada por el prelado Bergoglio, hoy el papa Francisco, por considerarla una afrenta ‘al pueblo cristiano y personas de buena voluntad que con sus impuestos aportan a dicho centro’. Su condena tuvo repercusiones notables, causando la clausura temporaria de la muestra, que fue posteriormente reabierta por resolución judicial. Pero sin duda el efecto más significativo de la polémica fue el de provocar uno de los debates más interesantes sobre el rol del arte, la censura y la libertad de expresión en la Argentina.

 

De su prolífica producción se destacan sus innumerables obras de carácter iconoclasta, que León utilizó como proyectiles contra el sufrimiento y su exaltación en la pintura religiosa, elaborando una poética inigualable y feroz que acompañó de permanentes acciones cívicas positivas a lo largo de su vida. Una vida salpicada de tragedia que lo convirtió en defensor de los derechos humanos, partícipe incansable de la lucha para restablecer la memoria en un país – y un continente – amnésico. En este ámbito y como contribución plástica a los informes de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), Ferrari produjo la escalofriante serie de imágenes ‘Nunca Más’ para el diario Página 12, impresas en forma de fascículos semanales de amplia difusión, que se convirtieron en lectura obligatoria en las escuelas por decreto gubernamental de 1995.

Son numerosas las exposiciones internacionales de su obra, pero tal vez la más memorable fue su participación en la 52 Bienal de Venecia donde se le otorgó el León de Oro, por primera vez galardonando a un artista argentino. Como era habitual y aún en ese momento de gran reconocimiento, su humildad fue genuina y su orgullo residió en la convicción de estar transmitiendo un mensaje al mundo, especialmente desde Italia, en proximidad del Vaticano. Recuerdo encontrarlo junto a su infatigable compañera Alicia en el puente del Arsenale y que, al cabo de unos minutos de conversación, expresara su sorpresa al ser alojado en un famoso hotel del Lido, comentando: ‘Voy a pedir que me cambien a algún sitio más normal, la habitación es demasiado grande y lujosa para nosotros.’

Sus obras realizadas con escritura Braille, de las que se están presentando algunas en la exposición ‘Visual Poetry: The Experimental Path of Intermedia Traditions in Latin America’ en Londres, fueron motivo de la última muestra que viera en vida en su nativa Buenos Aires, abarcando treinta años de producción, con una selección de setenta trabajos.

Es un consuelo saber que nos deja una obra pública en el Parque de la Memoria de Buenos Aires: su ‘Berimbau’, acariciado por los vientos del Plata, tararea melodías de esperanza a las almas que danzan en el seno de ese río hermoso y brutal, que ahora, gracias a León y sus compañeros artistas, nos cuenta su verdadera historia.

 

Londres, 25 de julio 2013

 

 

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